Though I'm sorrounded by the crowd, I am a boy who walks alone...

25/1/10

Llueve...

Llueve.
Las nubes se estremecen, el sol se agazapa abrumado. El cielo es gris, el viento gélido y cruel.
Llueve.
Es de noche en el día. Todo carece de luz, de calidez, como si el viento hubiera apagado las últimas velas de una tarta picoteada por el llanto de quien no quiere crecer.
Llueve.
Llueve cada vez más. Sólo uno o dos valientes desafían el clima con sus paraguas, aun a riesgo de que estos se vuelvan, incapaces de soportar la furia del aire. Alguno va con un chubasquero, otros se abrazan, compartiendo el aliento en un beso fugaz mezclado con gotas de agua pura. Otros van con guantes, resistiéndose a que el frío les pele los dedos, o con bufandas, intentando disimular que su nariz o sus mejillas han enrojecido.
Nadie está sin gorro, nadie se atreve a lanzarse a este improvisado castigo de la naturaleza sin abrigo, sin alguien que le abrace.

Salvo yo.

De las pocas personas que caminan por la calle, no ya paseando, pues no hace tiempo para eso, yo soy el único al que todos se quedarían mirando. Pensarían "Ese chico está loco. ¡Va a coger una pulmonía!"
Sí, reconozco que no es muy cabal salir a la calle en medio de una tormenta sin más protección que una ajada sudadera entre marrón y rojo y unos vaqueros rotos (Y no son así porque sea la moda, que conste)
Reconozco que no llevar un paraguas conscientemente y dejar que la lluvia te cale con su llanto cada mechón de pelo hasta el límite no debe de ser muy normal.
Pero bueno...Yo nunca he sido muy de tomar precauciones ante nada en la vida. Si me tenía que dar un coscorrón, me lo daba, aunque no intencionadamente.
Yo era... ¿cómo decirlo?
¿Alguna vez os habéis topado con el típico niño de dos años que cuando se ponía de pie echaba a correr y finalmente se caía de boca al suelo?
¿Alguna vez habéis tenido un compañero en clase que se ha dado de bruces con el pico de una mesa porque no estaba mirando precisamente donde tenía que mirar?
¿Alguna vez visteis a un chico con edad de saber atarse los cordones con zapatillas de velcro porque pese a sus intentos los cordones se soltaban y él acababa tropezándose con ellos?
¿Alguna vez visteis a alguien así?

Podría seguir eternamente con estas preguntas, pero fijo, fijo que alguna vez en vuestra vida habéis coincidido con alguien así. Y os habréis reído, preocupado o asombrado con ese alguien. Hasta puede que hayáis conseguido su amistad, si es que se decidió a dirigiros la palabra. O quizá lo odiásteis, por cualquier comprensible o incomprensible razón.
Porque vosotros sí os atabais los cordones. Vosotros sí mirabais por donde íbais. Vosotros nunca saldríais a la calle sin gorro o sin paraguas, porque valoráis ante todo vuestra seguridad y vuestra imagen.
Pero a mí...A mí eso dejó de importarme hace mucho, si es que alguna vez me importó.
No me importa mi imagen.
No me importa mi seguridad.
¿Por qué?

Bueno...Eso va en gustos, posiblemente.
De pequeño sí que me preocupaba todo eso. Muchísimo. Iba con los zapatos tan apretados que me dejaban marca en los tobillos. Llevaba paraguas incluso cuando no llovía (error >.<)
Pero un día me di cuenta de que haciendo todo eso me perdía muchas cosas. Cosas a las que probablemente muy poca gente preste atención.
Como el sonido de la lluvia al chocar contra el suelo.
Como el cosquilleo que recorre mi rostro y mi cuello cuando las gotas resbalan por él.
Como esa extraña alegría que me invade al pisar los charcos y empaparme hasta las rodillas.
Esa libertad, ese poder alzar los brazos en medio de todo y nada al mismo tiempo. Ese sentirme yo mismo de repente, en un único e irremplazable segundo.
Yo. Yo solo. Al margen del tiempo y el espacio.
Yo, el chico que se cala los huesos cuando llueve.
Yo, el que no se esconde de la lluvia ni teme el peligro, más bien lo desconoce.
Yo, el que no se protege de nada, para bien o para mal, porque cree que eso no le dejará sentir completamente la vida que hierve dentro y fuera de él.
Yo, el arriesgado. El temerario. El inocente. El inconsciente. El insensato. Probablemente el tío más estúpido que jamás vayas a conocer.

Yo, el chico que no tiene miedo de la lluvia.
Yo, el chico que no tiene miedo de la vida.
Yo...Yo, al fin y al cabo.
Yo, el chico que sólo teme a una sola cosa además de que le hagan daño a un pequeño grupo de personas.
Yo...El chico que tiene miedo de sí mismo.

Alex.